lunes, 7 de junio de 2010

Con la luz de la tarde vi la calle hacia mi casa

Salir temprano del trabajo (o salir a la hora) es una de las recompensas más gratas que tiene uno en la vida cuando se es empleado. Aunque a veces cueste acatar esa norma; gracias a esa frase tan temida para muchos:"me quedan miles de cosas por hacer." Y al tener esa premisa en la cabeza, se dejan atrás otras cosas tales como tus gustos por ir al cine (así sea solo o acompañado); tener una persona especial con la cual puedes compartir, o simplemente disfrutar de tu propia compañía... para al final tener la vida de un autómata que sólo se dirige de su casa al trabajo -y viceversa-. Hoy salí temprano del trabajo a conectarme de nuevo conmigo... al amigo que dejé durmiendo en algún lugar debajo de toda esa armadura que te pones para luchar todos los días.

Esto es como las dietas... "No importa bajar, sino mantenerse". Tal vez si mañana se pueda repetir el que salga temprano del trabajo... seguirá al día siguiente después de éste... y en el camino, recuperar e incentivar el primer lugar que todos debemos tener... el de uno mismo. Evitar esas molestas discusiones con personas que piensan y sienten que debes estar subyugado a su voluntad... El camino de fortalecer ese espíritu y tus ganas de ser libre son algunos pilares fuundamentales para alcanzar el éxito que buscamos (o en este caso... el de poder salir temprano para hacer lo que llaman VIDA)